buscador






 
   
 

"La cruel Fortuna del gran diablo.
El Algaceli de El Cairo, un sevillano en Oriente"
Autor:Fernando Fernández Lanza

   
   
 
LA CRÓNICA DE LOS TURCOS, DE ANTONIO DE HERRERA Y TORDESILLAS
 

La Crónica de los Turcos, de Antonio de Herrera y Tordesillas.

Hasta el momento se conocen siete manuscritos de la Crónica de los Turcosde origen y procedencia dispar, con diferencias formales y estructurales de diversa importancia. A saber:

· Ms. 1 del Inventarium Codicum Manoscriptorum Hispanicorum del Archivo Széchényi de la Biblioteca Nacional de Budapest.
· Ms. O-II-23 de la Biblioteca del Real Monasterio de El Escorial.
· Ms. 349, fondo español, de la Biblioteca Nacional de París.
· Mss. 3606, 7074, 5763 y 3624 de la Biblioteca Nacional de Madrid.

De estos siete ejemplares, tan sólo tres cuentan con la totalidad de los DOSCIENTOS CINCUENTA Y CUATRO capítulos (Ms. 1 OZK-OL, Ms. 5763 BNM y Ms. O-II-23 BRME. Los cuatro restantes, incluido el posible original (Ms. 3624 BNM), están mutilados (Ms. 349 BNP) o inconclusos (Mss. 3606 y 7074 BNM).

Seis de ellos no presentan dedicatoria ni preámbulo alguno y comienzan directamente por el capítulo sobre el origen de los turcos, terminando por una fórmula vaga y ambigua dirigida a un personaje no identificado. Ningún indicio permite identificar a su autor o precisar la fecha de su composición. El séptimo (Ms. 3624 BNM), aunque ampliamente mutilado, difiere sustancialmente, en este sentido, de los anteriores.

La firma de Antonio de Herrera y Tordesillas en dos ocasiones, la fecha de finalización del trabajo, con las dudas correspondientes por la aparición de diferentes guarismos, la nota que advierte que se trata del original y hasta el momento no se ha impreso y, finalmente, la breve dedicatoria a Felipe II, parecen no permitir duda alguna sobre la autoría y originalidad de este último manuscrito.

Sin embargo, resulta un tanto extraño que ninguna de las seis presuntas copias de este original recoja cualquiera de estos datos, a pesar de que en alguna de ellas aparezca la firma del amanuense y la fecha de ejecución de la copia.

Más inquietante aún resulta comprobar que el manuscrito O-II-23 de la BRME figura en el Inventario de Libros que fueron entregados para su custodia a los diputados del Monasterio de San Lorenzo el Real por Hernando de Briviesca, guardajoyas de S.M., a 30 de abril de 1576. Cotejada esta fecha con las que aparecen en Ms. 3624, sólo tendría sentido, obviamente, una fecha previa, la de 1565 que remata la crónica y precede a la Tabla de Capítulos.

Sin embargo, si damos por auténtica la paternidad del manuscrito al Cronista de Indias, vemos que Antonio de Herrera en 1565 tiene tan solo 16 años y no ha salido todavía de Cuéllar y de la escuela formada a la sombra del afamado Estudio fundado por Gómez González. Es realmente difícil, aunque no imposible, que este joven con una inteligencia diestramente trabajada, realizara a esta edad tan temprana uno de los mejores trabajos españoles de todos los tiempos para el mundo turco.

Otra fecha a tener en cuenta, dado el mal estado de la nota firmada por Antonio de Herrera: "Acabé esta Historia a 20-XII-1598 ¿1578?", sería la de 1578 como la de ejecución final del manuscrito. Si bien, esta aceptación no eliminaría el problema de la aparición de la Crónica de los Turcos en el Inventario dado que, en cualquier caso, es posterior.

Por este tiempo, no obstante, Antonio de Herrera llevaría casi ocho años al servicio de Vespasiano Gonzaga Colonna, cinco de ellos en Italia, que le habrían permitido conocer y profundizar en la Lengua y Cultura Italianas, por un lado, y acceder, por otro, a diversas fuentes venecianas, genovesas, sicilianas o vicentinas, entre otras, para el mundo turco. Todo ello, sin embargo, parece insuficiente para entender que en esa fecha pudiera haber elaborado la crónica, ya que por entonces ni siquiera había comenzado la traducción de la obra de Juan Tomás de Minadoy sobre las guerras turco-persas y, por el contrario, había estado demasiado ligado a la resolución de los asuntos de su protector.

Aceptando, de otro modo, el contenido del Inventario y teniendo en cuenta su fecha, 1576, las hipótesis que se pueden formular son varias. En tal caso, Ms. 3624 podría no ser el original, aunque concurren circunstancias para que sí lo parezca, o que siéndolo, sin data y firma, Antonio de Herrera, aprovechando esta última circunstancia, añadiera o no los capítulos postreros y se proclamara autor de la totalidad del trabajo.

No obstante, la trayectoria historiográfica, cívica, humana e incluso política del cronista de Cuéllar, presentado a Felipe II por Gonzaga, casi in articulo mortis, como docto en asuntos históricos, son buenos argumentos para defender lo contrario.

Mostrando un gran interés por la historia italiana y mediterránea, y como vehículo de justificación de su valía, tradujo la Historia de la Guerra entre Turcos y Persianos (1576-1585) de Juan Tomás Minadoy en 1588, que tan decisiva sería en la elaboración de la Crónica de los Turcos. En estos años, merced a su constante trabajo, habilidad, don de oportunidad para relacionarse y exagerado aprecio por lo material -que, por otro lado, le llevaron a la cárcel y el destierro en la primera década del siglo XVII-, además de afianzarse en la Corte publicó una larga serie de obras que culminarían su trayectoria historiográfica con la concesión de los cargos, apeteciblemente remunerados, de Cronista Mayor de Indias en 1596 y de Cronista de Castilla en 1598.

En estas circunstancias, nada tiene de sorprendente que un cronista profesional que ha localizado, conoce y dispone de fuentes abundantes italianas, chipriotas, turcas, francesas, españolas, etc. y que tiene acceso a cuanta documentación, strictu sensu, existía, efectúe una valoración histórica coherente con su cometido específico. Otra cuestión, bien diferente, es que el producto agrade, interese o convenga en esos momentos.

Por lo tanto, es más riguroso, tras un detallado análisis de la Crónica de los Turcos, de la crono-bibliografía de Antonio de Herrera y examinado el estado de la cuestión, conceder a éste la paternidad del manuscrito original y aceptar la fecha de ejecución de la obra de 1598.

Centrándonos de nuevo en el manuscrito, puede afirmarse que la Crónica de los Turcos, una de las más voluminosas de la literatura documental española, es una de las escasas obras del siglo XVI para el mundo turco que describe, valora e interpreta contenidos de trascendental importancia para el pensamiento político español y europeo desde una perspectiva de historia contrastada, cotejando instituciones, pautas y modelos sociales, sistemas económicos, diferencias religiosas e, incluso, credos, etc., a través de fuentes contemporáneas diversas de distinta naturaleza que fueron y, en gran medida, siguen siendo las de mayor autoridad y fiabilidad para el mundo turco.

La Crónica de los Turcos es, en definitiva, una pieza fundamental, seria y rica en documentación para un sólido conocimiento del Islam Turco y para la reconstrucción de la mutilada Historia Turchesca, objeto de pillaje, alterada y atribuida a otros autores por motivos mal definidos, y otros textos impresos y manuscritos de Giovanni Maria Angiolello, testigo presencial, como cargo clave en la Corte de varios Sultanes, de gran parte de los hechos que describe.

En este sentido, la Crónica de los Turcos era considerada hasta hoy, erróneamente, como la traducción de los tres manuscritos italianos conocidos de la Historia Turchesca, que a diferencia de la anterior no está dividida en capítulos (Ms. 1238, fondo italiano, Biblioteca Nacional de París; Ms. 2 C. M. Turquía del Ministerio de Asuntos Exteriores de París y Ms. R-119 de la Biblioteca Ambrosiana). Sin embargo, la Crónica de los turcos, la obra erudita española más importante del siglo XVI para el mundo turco se nutre, cómo no, en primer lugar, de la original Historia Turchesca de la que, como queremos demostrar, no existe en la actualidad ningún ejemplar localizado, de la Breve Narrazione della vita et fatti degli Sciá di Persia Ussun Hassan e Ismael, de El Manuscrito de Vicenza, de la Relazione sulle cose dei Turchi di un Merchante Veneziano partito per Constantinopla y De Caelo et Mundo, obras todas ellas de Giovanni Maria Angiolello.

Pero además, el manuscrito se caracteriza por la aparición de una importante relación de fuentes diversas, ocasionalmente indeterminadas, aunque normalmente con cita expresa de la obra y autor que inspiran al creador de la crónica.

Hallamos, en este sentido, numerosas referencias a Alazem, Paolo Giovio, Giosafat Barbaro, Francesco Sansovino, Giovanantonio Menavino, Jean Froissarte, Roberto Gagupio, Pío I y otros autores cristianos, por no referirnos a la intervención personal, realmente sobresaliente en algunos momentos, del autor del manuscrito español.

En ocasiones, tan rebosante de habilidad como la situación lo requería, cita fuentes cristianas para completar los textos del vicentino, fundamentalmente cuando intervienen en la narración los españoles. Por ejemplo, en los capítulos 107 y siguientes, cuando son evocadas las peleas entre aragoneses y turcos en la Italia Meridional.

Mientras que en la obra del vicentino cada hecho es presentado bajo el signo favorable del Gran Turco y sus antepasados, por ejemplo en la victoria turca de Nicópolis y el aplastamiento de los Cruzados, en los momentos más grises del autor de nuestra crónica, quizá intentando ganarse su soldada, prefiere seguir, sin omitir la versión de Angiolello, la evocación más cercana del francés Froissarte y la de otros autores más filo-europeos. Opera, del mismo modo, para la derrota otomana ante Tamerlán: mientras que en el texto italiano, traducido del turco, los acontecimientos se narran en un solo folio, en el texto español son necesarios treinta para presentarla.

El profesor rumano Ioan Ursu, publicó en 1909 una edición de la Historia Turchesca en la que equivocado, aunque no falto de argumentos, concedió la paternidad del manuscrito italiano a Donado de Lezze (1479-1526), Consejero-Gobernador en la isla de Chipre en nombre de la Señoría de Venecia que conoce y discute personalmente con Giovanni Maria Angiolello. Muy probablemente de Lezze, u otra persona, a tenor de las investigaciones realizadas hasta la actualidad resulta muy difícil demostrar quién exactamente, modifica y falsifica el manuscrito original y suprime todos los capítulos de la crónica en los que Angiolello relata, sin fanfarronería ni gloria, los acontecimientos en que es testigo pasivo o activo. Es decir, hace desaparecer el papel del Cronista de los Sultanes.

Es posible suponer que en el acentuado clima anti-turco en que estaba sumergida la cristiandad, la "objetividad relativa" de Angiolello, su deferencia hacia los Sultanes en numerosas circunstancias, su preocupación por la realidad o, seguramente, sus deseos de agradar a sus protectores turcos, chocaran notablemente con las ideas de algunos contemporáneos que no dudaron un instante en retocar su obra.

En definitiva, los tres ejemplares del manuscrito italiano considerados hasta nuestros días como de Giovanni Maria Angiolello, muy posiblemente no sean del cronista vicentino y, solamente, el manuscrito español, la Crónica de los Turcos, pueda si no restituir el texto íntegro del cronista de Vicenza, al menos sí la composición inicial que había dado a su obra. Aporta, además un mayor número de elementos esenciales para el conocimiento más profundo de la obra de Juan María Vicentino, así como hechos que los biógrafos de éste desconocen o no han señalado hasta la actualidad. En estas condiciones, la Crónica de los Turcos, esclarece también parte de la biografía de Angiolello que permanecía en la oscuridad hasta hoy.

Fernando Fernández Lanza

LAMINAS

· 1 HEGYI, Klára y Vera Zimányi. The Ottoman Empire in Europe. Corvina Kiadó, Budapest, 1986.
:: Ver pdf (96 ks) ::

· 2. OSMANLI PADISAHLARI ANSIKLOPEDISI. Yeni Asya Yayinlari, Yavuz Bahadiroglu, 3 Vols. Istanbul, 1986.
:: Ver pdf (376 ks) ::

· 3. DEDEOGLU, Abdülkadir. The Ottomans. Osmanli Publishing House, Istanbul, 1982.
:: Ver pdf (84 ks) ::

· 4. HEGYI, Klára y Vera Zimányi. The Ottoman Empire in Europe. Corvina Kiadó, Budapest, 1986.
:: Ver pdf (235 ks) ::

· 5. BRAUN, Georg y Frans Hogenberg. Civitates Orbis Terrarum. 6 Vols. Cologne, 1575-1618. Edición facsímil, R.A. Skelton, Ámsterdam, 1965.
:: Ver pdf (418 ks) ::




  :: Aviso Legal ::
:: Optimizado para I.E. - 1024 x 768 ::