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"Elementos utópicos en la India descrita por Onesícrito"
Autor: Manuel Albaladejo Vivero - Universidad de Alcalá

   
   
SUMARIO      
INTRODUCCIÓN
LA INDIA DESCRITA POR ONESÍCRITO


INTRODUCCIÓN

Onesícrito de Astipalea [1] fue uno de los intelectuales que acompañaron a Alejandro Magno en su gran expedición y, en principio, ha sido relacionado con la “escuela” cínica, puesto que se conservan algunos testimonios que hablan de su formación con el famoso Diógenes de Sínope [2].

Los datos biográficos referidos a este autor también señalan que fue adquiriendo un mayor protagonismo sobre todo a partir de la llegada del ejército macedónico a la India, puesto que se encargó de patronear la nave real desde el momento en que Alejandro decidió llegar a la desembocadura del Indo descendiendo a partir del río Hidaspes e incluso llegó a estar bajo las órdenes de Nearco durante la travesía que éste dirigió desde el Indo hasta el golfo Pérsico [3].

Esto significa, por supuesto, que el rey macedónico debió haber depositado bastante confianza en Onesícrito y es posible que lo conociera tiempo antes de llegar a la India, aunque tampoco podemos despreciar la habilidad de nuestro autor por granjearse la confianza de los personajes poderosos a los que sirvió durante su vida. En esta línea, resulta muy esclarificador un fragmento que narra el episodio de su lectura ante Lisímaco –uno de los diádocos, que reinó en Tracia entre los años 305 a.C. y 281 a.C.– del libro cuarto de su obra, donde refería el supuesto encuentro entre Alejandro y la reina de las amazonas.

Desde el punto de vista cronológico, ha habido quien se ha basado en la anécdota anterior para establecer que ese cuarto libro no debió aparecer previamente a ese año 305 a.C. [4], aunque tampoco podemos excluir la posibilidad de que Onesícrito hubiese dado a conocer tal libro a Lisímaco antes de que éste fuese proclamado rey.

Para finalizar esta breve introducción respecto a la obra y personalidad de Onesícrito, no podemos olvidar que, al igual que ocurrió con otros autores que escribieron sobre la India como el médico Ctesias de Cnido [5], fue considerado un embustero durante la Antigüedad [6], lo cual no fue óbice para que su obra fuese utilizada por algunos historiadores y geógrafos posteriores de gran relevancia, tal y como ocurrió con Megástenes, Estrabón, Plinio el Viejo y Plutarco [7]. Arriano de Nicomedia, por su parte, fue más coherente que los anteriormente citados y a lo largo de su Anábasis y su Indiké dio muestras de escasa atención a los testimonios proporcionados por Onesícrito, a quien tachó de mentiroso e inconsciente.


LA INDIA DESCRITA POR ONESÍCRITO

Intentando ahondar en las intenciones políticas y literarias de Onesícrito, aparece con meridiana claridad su interés por diversas cuestiones. La principal de ellas consistió en la indudable glorificación de Alejandro como rey civilizador[8] o, mejor aún, como la figura de un filósofo en armas [9].

Otro elemento empleado por Onesícrito para ensalzar la figura del rey macedonio como campeón de la cultura griega fueron las menciones a su amor por el aprendizaje y la lectura, siendo su libro de cabecera un famoso ejemplar de la Ilíada anotada por su maestro Aristóteles, que él guardaba en una caja y depositaba junto con la espada debajo de su almohada [10] .

También podemos pensar que el interés mostrado por Alejandro para entrevistarse con los famosos sabios desnudos de la India o “gimnosofistas ” [11] respondía a su superlativa afición a adquirir los mayores conocimientos posibles, buscando interlocutores válidos por todos los países que recorrió al frente de su ejército. Por este motivo, no es de extrañar que hubiese sido el propio Onesícrito la persona enviada por el rey para dialogar con los gimnosofistas a fin de comunicarle el contenido de su doctrina [12].

Junto al apreciable interés mostrado por Onesícrito a la hora de ensalzar la figura del rey macedonio a través de sus gestos y hazañas, habría que destacar que éste no consistió –aún con lo relevante que era– en el único objeto de atención por su parte. Tal y como se desprende del testimonio de los fragmentos conservados, Onesícrito escribió sobre cuestiones muy diversas: botánica, zoología, astronomía y etnografía, todas ellas marcadas por el gusto del autor hacia lo exagerado y lo sorprendente; por todo ello Onesícrito merece ser destacado por haber sido un autor que estableció un claro precedente por lo que respecta a muchos de los principales intereses literarios desarrollados en la época helenística, entre los que cabría destacar aquellos referidos a las fabulaciones de carácter utópico.

En cuanto a la narración que recoge el episodio de su entrevista con los gimnosofistas, hay que destacar que Onesícrito comenzó relatando cómo fue enviado a dialogar con ellos por orden de Alejandro dado que éste había tenido conocimiento de que precisamente vivían desnudos, se adiestraban en el sufrimiento y gozaban de la mayor estima en su país; no obstante –siempre dentro de la versión que ofreció el de Astipalea–, los sabios tenían por costumbre el no acudir cuando eran requeridos por alguien; más bien debía llegar hasta donde ellos se encontrasen todo aquel que quisiera escucharlos o contemplar sus acciones [13].

De lo anterior se desprende la idea de que Alejandro no podía entrevistarse personalmente con los sabios indios, lo que contrariaba sus deseos y sus intenciones en el terreno filosófico; por tal motivo se vio obligado a comisionar a Onesícrito como enviado personal para entablar una conversación con los sabios y, de este modo, tener conocimiento de su doctrina. Debemos recordar que este tipo de actuación era habitual en Alejandro, esto es, el encargo de una misión especial a alguien de su confianza que fuese más o menos experto en la materia de que se tratase; como ocurrió, sin ir más lejos, con Nearco en la expedición que dirigió entre el Indo y el golfo Pérsico.

A tenor del texto recogido por Estrabón, el gimnosofista llamado Cálano le dirigió a Onesícrito un discurso de carácter apocalíptico, lleno de reminiscencias a la perdida Edad de Oro de la humanidad [14], ya que este sabio daba por hecho que el ser humano siempre caminaba a la búsqueda del lujo y de la indolencia, por lo que Zeus se había visto obligado a condenarlo a una nueva vida donde el esfuerzo personal para salir adelante le permitiría recobrar la moderación y las demás virtudes individuales y sociales [15].

En el fondo, lo que hizo Onesícrito no fue otra cosa sino aprovechar la tarea que le había encomendado Alejandro Magno para poner en boca de los sabios que vivían en el confín del mundo un pensamiento que se correspondía bastante con las ideas defendidas por su propio maestro, Diógenes de Sínope [16], quien consideraba que el hombre no necesitaba nada superfluo y debía padecer unas difíciles condiciones de vida para que ésta se volviese virtuosa y conforme al "estado natural". Al haber sido nuestro autor el único enviado a dialogar con los sabios indios –a juzgar por todos los testimonios–, habría visto despejado el camino para fantasear con el supuesto testimonio de sus interlocutores, tal y como podemos considerar a tenor de la conversación que mantuvo con Dándamis, que era según Onesícrito el más viejo y sabio de todos los gimnosofistas allí presentes. Este Dándamis reprendió a Cálano por todo lo que había dicho al enviado del rey extranjero e hizo un aparte con nuestro autor para comunicarle que él admiraba a Alejandro por tratarse del único filósofo en armas que había conocido; Dándamis consideraba un gran mérito el hecho de que el rey macedonio tuviese el deseo de alcanzar la sabiduría aun gobernando un imperio semejante porque para el mundo lo más provechoso era que los hombres provistos de poder tuviesen el juicio necesario como para persuadir u obligar a sus súbditos a refrenar sus instintos [17].

Resulta evidente que Dándamis no comenzó su exposición aportando argumentos propios del pensamiento de la India, sino que Onesícrito se valió de su figura al objeto de exponer sus ideas adulatorias con respecto a Alejandro; unas ideas que en esta ocasión no concordaban en absoluto con la doctrina de Diógenes –basta recordar las ocho versiones diferentes de la anécdota que lo enfrentó al mismísimo rey–, quien se mostró absolutamente en contra de de la monarquía como forma de gobierno o, mejor dicho, rechazaba cualquier tipo de gobierno [18].

En realidad, Onesícrito abjuró de todo aquello que los cínicos habían expresado con respecto a la monarquía movido por su afán de notoriedad así como por su voluntad de llevar a cabo los méritos necesarios para entrar en el círculo de colaboradores más cercanos a Alejandro, cosa que consiguió a juzgar por el encargo de entrevistarse con los gimnosofistas y por el hecho de ser nombrado timonel de la nave real.

Otro elemento que nos informa acerca de la inverosimilitud del contenido del diálogo mantenido entre Onesícrito y los sabios indios viene de la mano del propio Dándamis al disculparse por tener que hablar por medio de tres intérpretes; hecho que, en la práctica, imposibilitaba la transmisión de un pensamiento profundo aunque también confería bastante credibilidad a la situación vivida por nuestro autor [19].

A continuación, expuso Onesícrito los elementos principales de las enseñanzas de Dándamis: la mejor doctrina era la que sustraía del alma el placer y el dolor; éste se diferenciaba, a su vez, del esfuerzo, ya que el dolor era su adversario y el pónos su amigo; los sabios entrenaban su cuerpo para el esfuerzo a fin de robustecer su entendimiento para solventar las discordias y recomendar el bien a todas las personas.

Como ejemplo de esto último, Dándamis le confesó al de Astipalea que había aconsejado a Taxiles acoger a Alejandro [20] y luego le preguntó si también se impartían esas doctrinas entre los griegos.

Onesícrito respondió que Pitágoras había enseñado cosas parecidas y ordenado abstenerse de comer lo animado; de una manera similar se habían pronunciado posteriormente Sócrates y su maestro Diógenes.

Dándamis reconoció que esos sabios griegos habían tenido unas opiniones acertadas pero se habían equivocado en una cosa: en anteponer la ley a la naturaleza , pues de Lo contrario no se hubiesen avergonzado de andar desnudos, tal y como hacía él mismo.
Toda la disertación de Dándamis contituye el mejor ejemplo de la transposición de algunos elementos propios del pensamiento cínico a los sabios de la India. No cabe ninguna otra conclusión después de leer todo lo que Onesícrito atribuyó a ese personaje.

En primer lugar, la valoración del esfuerzo frente al lujo y al placer es una característica del comportamiento llevado a cabo por los cínicos; su "cosmopolitismo" consistía precisamente en no sentir apego alguno por una ciudad, ni por una casa, ni siquiera por una familia y querían lograr la verdadera felicidad satisfaciendo sus necesidades a través de los medios más sencillos [21].

Onesícrito habló a Dándamis del ejemplo proporcionado por Pitágoras, Sócrates y Diógenes; de ellos, tan sólo el último era cínico, pero los dos primeros habían forjado una leyenda a partir de sus hábitos y costumbres frugales y es muy posible que los cínicos los hubiesen considerado unos precursores de su movimiento. No obstante, a juicio de Dándamis, habían antepuesto la ley a la naturaleza, lo cual difícilmente podía ser achacable a Diógenes de Sínope, a juzgar por las numerosas anécdotas que le fueron atribuidas, además de sus famosos desplantes a Alejandro Magno[22] .

No obstante, Dándamis recogió una doctrina puramente cínica al afirmar que la naturaleza debía prevalecer sobre la ley; esto debe explicarse bajo la perspectiva de que lo natural no podía ser ni deshonroso ni indecente y, por tanto, debía hacerse en público. Quizás el mejor ejemplo aplicable a este pensamiento venga dado por el hecho de que los sabios indios estuviesen desnudos, sin mostrar ningún pudor ante su visitante, quien –reiteramos una vez más– encontró en ellos una gran oportunidad para conferir a la doctrina cínica un prestigio y una respetabilidad de las que carecía ante la opinión pública griega [23] .

 

 

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