Enhorabuena a María Antonia Garcés por su edición española en la editorial Gredos de su Cervantes in Algiers: A Captive’s Tale (Vanderbilt University Press, USA, 2002), al que le concedieron el premio James Russell Lowell, de la Modern Language Association of America (MLA), por primera vez a un texto hispano, en el 2003.
A la importancia del libro mismo en sí, en el que introduce con amplitud abordajes psicoanalíticos de más interés del que yo como lector me esperaba –y por lo que me felicito, a la vez que felicito a la autora, pues me parecen muy convincentes--, su lectura atenta me resultó muy clarificadora de algo que ya sospechaba: Cervantes es un gran maestro en algo que a mí me gusta considerar “literatura de avisos”, y sus analistas sólo conseguimos normalmente elaborar “discursos” basados en sus “avisos”, como aparato de citas de alguna manera canónico hoy. La confirmación de este extremo interpretativo la vi clara en la lectura que hace Garcés del Trato de Argel o Los tratos… --que de ambas maneras es posible titular esa primeriza y magistral obra de teatro cervantina--, en la que no considera una de mis citas predilectas sobre las razones del renegado para su cambio de ley o fe, “alcanzar libertad en esta vida”. Es, sin duda, la más aséptica, global y comprensible de las aseveraciones cervantinas sobre el asunto, a mi ver, que supera o desborda los relatos confesionales tradicionales, que constituyen el mayor peligro para la mayoría de los “discursos” sobre el asunto. Prácticamente todo el capítulo 3 del libro se basa en esta pieza teatral, y en ella se resalta el “dar el ánima a Satanás” por encima del ausente “alcanzar libertad en esta vida”, lo que para mí resulta de lo más paradógico, pues es otra escisión expositiva cervantina muy esclarecedora, de alguna manera, las dos caras de una misma moneda si se analiza bien.
Pero he aquí el espléndido índice general:
· Prólogo a la edición española.
· Prólogo.
· Introducción: Cervantes: trauma y cautiverio.
· Cap. 1: Los corsarios berberiscos.
La costa de Berbería.
Los legendarios hermanos Barbarroja.
La derrota de Cerlos V en Argel.
Las heridas de Lepanto.
El corso: una guerra no declarada.
La apoteosis del corso.
“Turcos de profesión”.
Un cautivo llamado Cervantes.
Primer intento de fuga, 1576.
Segundo intento de fuga, 1577.
Tercer intento de fuga, 1578.
Cuarto intento de fuga, 1579.
Los “cristianos de Alá”.
· Cap. 2: La escritura de Argel: amos, esclavos y renegados.
Sosa y Cervantes: una “historia particular”.
Antonio de Sosa y la Topografía e historia general de Argel.
El alcaide Mahamet, amo de Sosa.
La Orden de Malta.
Intercambio de cautivos.
La Argel de Sosa y de Cervantes.
“Armas y letras” en Argel.
‘Abd al Malik de Marruecos.
Libros y manuscritos en el Imperio Otomano.
“En las manos un libro gentilmente encuadernado”.
Hombre de gran valor y constancia.
“Uno muy cabal, noble y virtuoso”.
El rescate de Miguel de Cervantes.
La Información de Argel: un acto de testimonio.
· Cap. 3: Cautivo en la escena: “El trato de Argel”.
“En mi mocedad se me iban los ojos tras la farándula”.
Pionero del teatro español.
Las puestas en escena del siglo XVI.
“Pintura viva de los sufrimientos del cautiverio”.
Herrerías del demonio.
“Cómo, ¿no acaban de morir esos perros?”.
La lengua franca en Berbería.
“No más que un cuerpo muerto”.
Los dobles de Cervantes.
El milagroso león.
Trauma y creación.
La apostasía: “Dar el ánima a Satanás”.
Un testimonio colectivo.
“Cuando llegué cautivo”.
· Cap. 4: Una erótica de la creación: “La historia del cautivo”.
La puesta en escena de firmas.
Pasajes, márgenes, fronteras.
Un segundo nombre.
“Su otro yo”.
Saavedra: un grito de guerra.
Cuerpos: reales e imaginados.
La mujer velada de Cervantes.
La hija de Agi Morato.
“Nuestra estrella”.
“Una mujer vestida del sol”.
La senda del deseo.
La caída de Túnez y de la Goleta.
“El mortal velo”.
· Cap. 5: “Anudando este roto hilo”.
La tromenta recurrente.
“Voces comencé a dar”.
Una historia acorde con la vida de Cervantes.
“Pensaba darse a conocer a su padre… por algún rodeo”.
“Una lición de las cosas de Argel”.
“El hilo roto”.
· Cronología.
· Fuentes y bibliografía.
· Índice de lustraciones.
Hasta aquí el índice general, muy sugestivo, y totalizador de esa “frontera olvidada” que dijera Andrew Hess (1978), y que Garcés reconstruye de manera muy convincente, y dejando abiertas interesante líneas de investigación, sobre todo en lo referente a Antonio de Sosa / Diego de Haedo de quien aporta algunas novedades documentales de interés. Particularmente, documentos de los medios universitarios de Salamanca y Coimbra y la refencia a los hermanos Antonio y Andreas de Sosa, caballeros del Priorato de Portugal, aunque podrían confundirse con los hermanos Andrés y Emmanuel Sosa Coutinho, también cautivos en Argel en esos años, y un frei Antonio de Sosa, admitido como caballero de San Juan en 1540 y que se correspondería por la edad –en torno a 60 años— con el compañero de cautiverio de Cervantes en Argel y redactor básico o verdadero autor de la Topografía e historia general de Argel que publicaría en 1612 Diego de Haedo. Garcés afirma que “con los datos actualmente disponibles, no es posible confirmar si el doctor Sosa fue un eclesiástico vinculado a la Orden de San Juan de Malta” (p.153), y ello hace aún más emocionante la línea de investigación, lo mismo que la presencia en Madrid de Sosa a finales de 1581 (pp.158-159). En este campo, del tesón investigador de M.A. Garcés y de su buen hacer aún cabe esperar mucho.
Pero tan atractivo como el ensayo de reconstrucción del entorno cervantino más próximo, es el intento de la autora por adentrarse hasta el interior del “trauma” que supuso para Cervantes la experiencia extrema y violenta del cautiverio o pérdida de la libertad. La experiencia del rapto de personas por un rescate, uno de los perfiles pricipales del cautiverio clásico, al lado de tráfico de mano de obra o de comercio de energía –tal el petróleo hoy--, es primordial en la biografía de Cervantes, como fue también un hecho dramático –y traumático— en la propia experiencia personal de la autora. “En diciembre de 1982, fui secuestrada por un grupo guerrillero urbano en Cali, Colombia, durante las primeras campañas de secuestro que tomarían dimensiones masivas en Colombia en los años subsiguientes”. Los siete meses de secuestro, en una celda diminuta y custodiada por hombres armados, suponen una experiencia vital extrema, tal la cervantina, que dan particular fuerza al esfuerzo glosador e interpretativo de gran valor. “La notable investigación de Cathy Caruth sobre el trauma y su afinidad con la historia proporciona uno de los marcos teóricos para mi libro”, dice la autora (p.35), refiriéndose al trabajo Unclaimed Experience: Trauma, Narrative and History (Baltimore, The Johns Hopkins Univ. Press, 1996), y es muy convincente el recurso al testimonio literario de Primo Levi en el ultimo capítulo, “Anudando este roto hilo”, del que recojo el inicio:
“En un libro publicado un año antes de su muerte, Primo Levi comenta que <ha sido observado por los psicólogos que los sobrevivientes de sucesos traumáticos se dividen en dos grupos claramente delimitados: aquellos que reprimen su pasado en bloque, y aquellos cuya memoria del suceso catastrófico persiste, como si estuviera tallada en piedra, prevaleciendo sobre toda experiencia previa o posterior>. <Ahora –dice Levi-- , no por elección sino por naturaleza, yo pertenezco al segundo grupo> (Primo Levi, Moments of Reprieve, Nueva York, Summit, 1986, pp.10-11). El escritor agrega que de sus dos años en el Lager –en el campo de concentración nazi en el que estuvo prisionero--, no ha olvidado nada: <Sin un esfuerzo deliberado, la memoria sigue trayéndome acontecimientos, rostros, palabras, sensaciones, como si en esa época mi mente hubiera atravesado un periodo de receptividad exaltada, durante el cual ningún detalle se perdió> (ib.). Encontramos una frase similar en La historia del cautivo, interpolada en la primera parte de Don Quijote, cuando, al referirse a los acontecimientos extraordinarios de su cautiverio en Argel, el capitán cautivo declara: <De todos los sucesos sustanciales que en este suceso me acontecieron, ninguno se me ha ido de la memoria, ni aún se me irá en tanto que tuviere vida> (DQ I,40).” (p374).
La reflexión sobre “el roto hilo” de una historia, en relación con la experiencia traumática de la cautividad, alcanza al final del libro particular belleza y dramatismo, aún recordado ese símil por el anciano Cervantes en vísperas --pocos días antes-- de su muerte, cuando escribe que “tiempo vendrá, quizá, donde, anudando este roto hilo, diga lo que aquí me falta y lo que sé convenía”; es del prólogo del Persiles, y pudiera leerse como una invitación cervantina a indagar en profundidad sobre su mensaje literario global, que aún mantiene en ascuas y por ello en actividad a tantos y tantos cervantistas. Tal una profecía consciente y lúcida.
|