Excelente
obra en la que George Camamis examina, a través
de la literatura, el apasionante fenómeno del
cautiverio desde sus orígenes en la Antigüedad
hasta las aportaciones que Cervantes y otros autores
realizaron al tema a principios del siglo XVII.
El libro se encuentra
estructurado en nueve capítulos
organizados en dos partes, analizándose en la
primera de ellas, a modo introductorio, el tratamiento
que se hizo de este interesantísimo asunto antes
de que Miguel de Cervantes lo abordara en sus obras.
En este apartado inicial,
Camamis precisa, a su vez, la distinción que se puede efectuar entre las
dos modalidades de cautiverio literario en las dos centurias
en cuyo tránsito se desarrolló la vida
del genial escritor alcalaíno. En este sentido,
en el libro se explica que, si bien hay que hablar de
un primer tipo basado en la realidad histórica
del Siglo de Oro, el cual quedó plasmado en Los
tratos de Argel, Los baños y la Gran Sultana,
entre otros títulos, del mismo modo hay que citar
aquella literatura sobre el cautiverio que presentó claras
vinculaciones con la novela griega y bizantina, cuyo
máximo exponente, la Historia Etiópica de
Heliodoro, sirvió a Cervantes de musa a la
hora de escribir el Persiles.
A juicio de Camamis,
la producción cervantina
sobre este tema no puede encuadrarse en una modalidad
literaria concreta, sino que comparte múltiples
influencias, como señaló en este pasaje
de sus Estudios sobre el cautiverio en el Siglo de
Oro:
" En algunos autores, como Lope de Rueda,
Timoneda y Núñez de Reinoso,
el tema pertenece enteramente
al mundo de la literatura griega y latina,
sin ninguna referencia
a los acontecimientos contemporáneos;
en otros escritores,
como el Padre Jerónimo Gracián,
el famoso confesor de Santa Teresa,
y el soldado Diego Galán,
se trata sobre todo de obras autobiográficas,
que son fiel reflejo de la vida de su época.
Cervantes, en cambio, se resiste,
Como en todo, a cualquier intento
de encasillamiento fácil.
En sus obras sobre el cautiverio,
junto a la realidad dolorosa
de las mazmorras de Argel,
aparecen temas que tienen sus raíces
en la novela bizantina.
Este aspecto bivalente
del tema del cautiverio
no ha sido destacado hasta ahora,
y sólo con un análisis breve del género griego
quedarán patentes las dos vertientes
de la literatura de cautivos del Siglo de Oro". [página 14]
Por otro lado, cabe decir que, en la segunda parte del
libro, se explican bajo el título de "El tema en la narrativa del siglo XVII", las principales
obras producidas en dicha centuria en las que se abordaron aspectos relacionados
con la vida en el cautiverio, ya fueran éstos trabajos de carácter
autobiográfico, como es el caso de los realizados por el director místico
de Santa Teresa de Jesús, Jerónimo Gracián (quien redactó Peregrinación
de Anastasio, una obra perdida de la que sólo ha perdurado un extracto
publicado en Valladolid en 1619 por Andrés del Mármol como
Excelencias, vida y trabajos del Padre Fray Jerónimo Gracián), Jerónimo
de Pasamonte (quien escribió Vida y trabajos de Jerónimo de Pasamonte hacia 1605) y Diego Galán (autor de Cautiverio
y trabajos de Diego Galán),
o libros vinculados a la novela bizantina, siendo ejemplo de ello Antonio Eslava,
que incluyó tres relatos sobre el cautiverio en su colección de
cuentos y novelas cortas Noches de invierno.
Del
mismo modo, George Camamis estudia a lo largo de los
capítulos tercero,
cuarto, quinto y sexto del libro la célebre Topographia e Historia
General de Argel, obra problemática en cuanto a su autoría, aunque fue
dada a la imprenta en 1612 por el abad del Monasterio benedictino de Frómista
(Palencia), Fray Diego de Haedo, quien además hizo coautor de la misma
en la dedicatoria a su tío y homónimo Don Diego de Haedo, arzobispo
de Palermo, a la vez que Presidente y Capitán General del reino de Sicilia.
En este sentido, Camamis,
después de presentar de forma detallada los
argumentos que han servido de base en el debate en torno a la polémica
de la autoría, se decanta por afirmar que la obra fue creación
personal del Dr. Antonio de Sosa, quien además fue compañero
de cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel entre 1577 y 1580, sosteniendo
al
respecto:
"
En repetidas lecturas de los Diálogos,
no es la personalidad de un Arzobispo
ocupado de los asuntos de su diócesis
y del gobierno de una isla importante,
sino la del Dr. Sosa, la que se perfila lentamente,
hasta acabar imponiéndose al lector.
Tan hondo sentido religioso de la cautividad
ú nicamente es posible en un cautivo
que ha vivido lo que narra.
Sólo un cautivo como Sosa -
aherrojado en una mazmorra
durante la mayor parte de su cautiverio-
podría disponer de tiempo para dar al mundo
el más amplio cuadro panorámico
que existe de la realidad argelina del XVI.
Sólo un cautivo como Sosa podría escribir
que la Pasión de Cristo representa
la suma y compendio de todos
los sufrimientos y martirios
de los cristianos de Argel." [página 149]
Asimismo, considero oportuno señalar a continuación las palabras
con las que Camamis sintetizó la obra que durante siglos se atribuyó a
Haedo, pues resultan altamente significativas del valor que la Topographia
e Historia General de Argel posee:
" El libro de Haedo,
más que un opúsculo topográfico,
es un extenso tratado,
que abarca, en cinco libros,
todo el mundo histórico-social
de los indígenas y cautivos cristianos
de Argel durante el siglo XVI.
Esta inmensa obra se puede dividir
en dos partes primordiales:
la primera, que incluye la Topographia
o descripción de Argel
y el Epítome de los reyes de Argel,
constituye en sí misma
un admirable trabajo sobre la historia,
geografía y costumbres de Argel;
mientras que la segunda,
de pretensiones más literarias,
comprende tres diálogos -
Diálogo de la captividad de Argel,
Diálogo de los mártires de Argel y
Diálogo de los morabutos de turcos y moros-,
que narran los sucesos y tribulaciones
que padecen los infelices cautivos cristianos.
Estos tres diálogos constituyen
un verdadero tratado histórico-filosófico
del cautiverio, desde sus orígenes bíblicos
y sus manifestaciones más notables
en la Antigüedad grecorromana,
hasta los más recientes casos
registrados por la vida cotidiana
de los cautivos de Argel
en la época en que escribe el autor." [página
63 - 64]
Respecto
al tratamiento que hizo Cervantes del fenómeno
del cautiverio, Camamis señala que el escritor
alcalaíno inauguró plenamente "el
tema de los cautivos basado en la realidad histórica de su tiempo" [página
235] ,
innovación que se verificó en obras como Los tratos de
Argel y El gallardo español, entre otras, donde se traslucían aspectos
de la auténtica vida del cautivo. Sin embargo, también introdujo
elementos de innegable procedencia bizantina en sus libros, siendo muestra
de ello las peripecias amorosas entre las parejas de Los tratos, Los
baños y El amante liberal.
Por último, respecto a la trascendencia de la Topographia y de las obras
cervantinas, en el posterior desarrollo de la literatura del cautiverio a nivel
internacional, considero oportuno recoger las palabras que dedicó a
este asunto Camamis:
" Las obras de Cervantes y Haedo,
verdaderos iniciadores del motivo
en la narrativa del Siglo de Oro,
representan un fenómeno muy interesante
en la literatura europea.
El cautiverio en la narrativa
no se explica sencillamente
como resultado de la experiencia personal
de un cautivo con dotes de escritor.
Numerosos literatos de aquellos tiempos
y de todos los países de Europa
anduvieron cautivos en África y Asia
sin que se les ocurriese dar forma literaria
a su vida de esclavitud.
El cautiverio real como tema literario
surge como fenómeno muy particular
de la experiencia de dos hombres
que sufrieron juntos
los rigores de la esclavitud." [página
236]
En conclusión, Estudios
sobre el cautiverio en el Siglo de Oro es una
interesantísima obra en la que se Camamis trata este fascinante tema,
apoyándose en una amplia bibliografía y recuperando a grandes autores
de los siglos XVI y XVII que abordaron este fenómeno, como Antonio de
Sosa y Diego Galán.
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