Editado a la vez que la versión francesa –Le Persiles décodé, ou la “Divine Comédie” de Cervantes, Presses Iniversitaires Blaise Pascal, Clemont-Ferrant (Francia), 2005—, el esfuerzo del traductor/editor en este caso, Jesús Munárriz, en consulta con el autor para su trabajo concienzudo, se refleja en el texto mismo resultante y hasta lo hace enriquecerse con un breve capítulo final que deja abierta una nueva puerta interpretativa más a las numerosas puertas a la interpretación abiertas que el trabajo despliega, de una riqueza admirable: “Post scriptum: el Instrumento solar de Sebastián Münster, o de la necesidad de una nueva lectura cosmológica del Persiles”. Un “instrumento” utilizado entonces, entre otras cosas, para la elaboración de “conjeturas astrológicas” de lo que en el Persiles se denomina “astrología judiciaria” y que juega un papel importante en la descodificación del texto que hace Nerlich de manera muy estimulante y en ocasiones abrumadora. Esta astrología judiciaria puede considerarse en el orden de la racionalidad y la ciencia, más que en el de la magia y la adivinación, como dice uno de los personajes del Persiles, Soldino, en el que Nerlich encuentra guiños cervantinos en homenaje a Arias Montano: “No soy mago ni adivino, sino judiciario, cuya ciencia, si bien se sabe, casi enseña a adivinar” (cit.p.473). Hoy llamaríamos a estos judiciarios, sin duda, analistas políticos o analistas de tendencias. Pero es otra historia.
Para Michael Nerlich, la creación literaria cervantina del Persiles podría responder a unos versos del Dante, que cierran lo que considera el testamento poético del florentino, y que terminan:
“L’acqua ch’io prendo già mai non corse:
Minerva spira, e conducemi Apollo,
e nove Muse mi dimostran l’Orse”,
que traduce Angel Crespo:
“Nadie ha surcado el agua que navego;
nuevas Musas las Osas me han mostrado;
Minerva sopla, con Apolo llego”.
Munárriz aclara que en realidad son “Nueve Musas”, más que “nuevas Musas”, pero lo importante es el uso de las dos constelaciones del cielo septentrional, la Osa o Carro mayor y la Osa o Carro menor, con la estrella Polar o “la estrella del mar”, que centran toda la simbología cosmológica que Cervantes parece utilizar en la estructuración literaria del Persiles, de acuerdo con “combinaciones numéricas, simbólicas y emblemáticas” que Nerlich declara que no ha sido capaz de agotar, pero de las que ha visto, comprendido y descifrado una abrumadora cantidad.
Nerlich está convencido de que el éxito del Pesiles nada más ser editado, recién muerto Cervantes, está muy relacionado con el “saber posible y probable del lector de la época” (p.701), que se habría perdido a partir de 1700, sobre todo --por poner una fecha redonda--, pero cuyo “saber potencial” podría recomponerse en no poca medida con el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarubias, publicado en 1611:
“Como Cervantes escribió su texto probablemente con el Covarrubias a mano, el lector-contemporáneo de Cervantes podía descodificar el Persiles consultando, cuando no entendía algo, el mismo Tesoro” (p.696).
Más aún, remacha Nerlich poco después, “hay que consultarlo casi para cada palabra, y aún más importante: hay que leer el texto prestando atención a cada palabra”.
Esa es una de las obsesiones principales de Michael Nerlich: adaptarse en sus ensayos de interpretación al “sensus litteralis” del Persiles, pues su furor crítico se desata con la operación crítico-académica de hacer de Cervantes un autor convertido en la vejez a la religiosidad de la Contrarreforma católica post-tridentina, y el Persiles como un texto contrarreformista católico. No se puede hacer decir al texto lo que Cervantes no quiso ni por asomo decir, y por ello su alegato a favor de una interpretación respetuosa con el Persiles casi aparece airado al concretarlo en tres puntos rotundos:
1 “Hay que dejar de decir lo que sea sobre un texto que no se ha leído verdaderamente.
2 “Hay que leerlo primero en su superficie, palabra a palabra, y respetando cada palabra.
3 “Si queremos redescubrir la palabra de Cervantes en el Persiles, tenemos que dejar de abordarlo con estereotipos.
Y ahí es donde aparece el Nerlich puntilloso traductor y glosador de términos y conceptos, poliglota y erudito, con una amplia visión de la historia cultural clásica del siglo de oro hispano y europeo, a la vez que apasionado polemista. Hasta unos límites expresivos de raigambre gibelina y protestante o erasmista, muy saludable para contrarrestar precisamente esos prejuicios o estereotipos católico-romanos que él lamenta en la crítica cervantista al menos desde Joaquín Casalduero (1947, Sentido y forma de los “Los trabajos de Persiles y Segismunda” ), si no desde Marcelino Menéndez y Pelayo y desde Ludwig Pfandl (1929), que neutralizan de alguna manera las intuiciones de Américo Castro (1925) casi hasta hoy, y alcanzan a la última edición crítica más completa del texto, la de Carlos Romero de 2003.
1 En la primera parte se aborda el “estado actual de la investigación”, mostrando de manera muy crítica, por un lado “la invención de un Persiles católico de la Contrarreforma” –“de Pfandl a Forciones, pasando por Casalduero”--, y por otro el intento último de convertirlo en una “novela de aventuras” o de “entretenimiento”, sin otras pretensiones superiores por parte de Cervantes, concretada por la cervantista norteamericana Isabel Lozano Renieblas.
2 En la segunda parte -estructura el contenido en 20 partes de desigual magnitud pero todas de gran interés- aborda la evocación del pasado visigodo de España, con la paradoja de que los visigodos arrianos podían significar un paralelismo con los protestantes contemporáneos del autor Cervantes.
3 En la tercera parte resalta el final del título completo del relato cervantino, “historia septentrional”, que con frecuencia desaparece en las ediciones del mismo, y pone las bases de una lectura cosmológica en la que cobra realce Auristela como “estrella de oro” y el protagonismo del simbolismo de la Osa Menor o Carro y su encuentro con la Osa Mayor en el cielo del hemisferio septentrional.
4 La cuarta parte amplía esa lectura cosmológica, señalando el paso de los grupos de personajes por el sur de Francia, la antigua Septimania goda, y sugiriendo una cena cósmica representada en un mesón con el encuentro de personajes agrupados en constelaciones simbólicas reconstruidas con ayuda de la numerología de la época, muy sugestiva.
5 La quinta parte la puede titular abiertamente: “El Persiles no es una obra católica tridentina” y establece ya un “pequeño balance para un gran texto”.
6 Sigue con un intermedio sobre el intento de convertir el texto cervantino en un texto católico, añadiendo las mejoras pertinentes al texto cervantino, por una gran admiradora suya del siglo XVIII, Madame Le Givre du Richebourg, y puede preguntarse en un capítulo: “¿Cervantes era católico, arriano, protestante, neo-estoico o escéptico?”
7 Cuestiona a continuación el Persiles como “novela de peregrinación”, con la paradoja de lo poco peregrinos o “peregrinos peregrinos” que son los personajes, salvo contadas excepciones igualmente paradógicas.
8 El abordaje de los personajes de la “vieja peregrina” y del extraño polaco Ortel Banedre –en el que encuentra un guiño a Ortel Van Erde u Ortelius--, hace evocar un sugestivo encuentro de Minerva y Marte en La Mancha, legible en todo su simbolismo a la luz de la literatura emblemática más clásica del momento.
9 En la novena parte aborda ya “La Roma del Persiles”, una vez más con la paradoja de la desaparición prácticamente de “la Roma papal” y el protagonismo de la culta cortesana Hipólita la Ferraresa y una “Roma orbis meretrix”.
10 “Hacia otra religiosidad”, analiza en profundidad los ideales erasmistas de una religiosidad antimonástica y su reflejo en la espiritualidad laica y los terciarios franciscanos, por ejemplo. Con el análisis del ermitaño exiliado Soldino, sugiere un guiño cervantino y homenaje a Arias Montano.
11 Paralelismos entre las tres damas francesas, las Tres Gracias o las armas de Francia, abren nuevos campos interpretativos.
12 El análisis del paso por Lucca y no por Florencia para ir a Roma, con el parto de Isabela Castrucho, en su trasfondo evocaciones a personajes históricos como Castruccio Castracani, mitificado gobernante medieval de Lucca, o el humanisca Marko Marulic o Marco Marulo (1450-1524), un éxito editorial de la época de Cervantes, hacen aún más brillante la sugerencia interpretativa de Nerlich.
13 La glosa del duque de Nemurs integra en el trasfondo del texto también la cuestión religiosa en Francia y parece más plausible cada vez que el Persiles “no es de ninguna manera una novela del tipo realista-psicológico, sino un texto filosófico, político e histórico de una extrema densidad de significados…” (p.557).
14 “El Elogio del Cuerpo” es otra de las cimas interpretativas más convincentes, con un arranque rotundo: “No hay matrimonios según el ritual tridentino en el Persiles, o el rechazo de los dogmas de Trento”. El personaje de Feliciana de la Voz, su parto y su canto en Guadalupe abre perspectivas simbólicas que pasan por la Virgen, Eva y “la dimensión natural y cósmica de LA MUJER”.
15 Una breve parte de apenas cuatro páginas, glosa una fiesta popular cerca de Talavera “la fiesta de la Monda, o la evocación de la España romana en el Persiles”.
16 El goticismo tiene un texto clave en un historiador godo del siglo VI, Jordanes, y en su obra De Origine Actibusque Getarium, pubicada por primera vez en 1515 por Konrad Peutinger (1465-1547), “reeditada al menos en 1535, 1597 y, dos veces, en 1611”, citada luego por Sahavedra Fajardo, y que sería “uno de los best-sellers” de la época de Cervantes. A él dedicará otras apenas cuatro páginas (637-640) espléndidas y convincentes.
17 El personaje de Bartolomé el Manchego –con su amante Luisa la Talaverana--comienza a perfilarse como otra de las claves interpretativas del Persiles crítica con la monarquía de los Austrias. “No merece el príncipe la corona si no fuese escudo de sus vasallos, o Periandro escucha a Bartolomé el Manchego y le responde…”
18 Otra magnífica lección glosadora e interpretativa se centra en el poeta con el que se encuentran los viajeros antes de entrar en Roma, que está componiendo una “Flor de aforismos peregrinos”, y en el que la sombra de Cervantes y sus juegos literarios aparece más patente, como “estudiante pardal” y “gallardo peregrino”: “la Pequeña Cena de Miguel de Cervantes Saavedra”, y el “homenaje y adiós a sus amigos, o un probable saludo a Salas Barbadillo”, nos introducen en la más plena intimidad creadora de Cervantes, con la guía de Nerlich.
19 “Lecturas un tanto filosóficas”, es un canto a la FORTUNA, con dos formulaciones rotundas como título de parágrafos: “Dejemos de tomar al Carvantes del Persiles por un retrasado, o FORTUNA no ha sido nunca cristianizada”, y “FORTUNA no es otra cosa que un firme disponer del cielo, o alegato a favor de la vida en la tolerancia y el pragmatismo”.
20 “…y última parte, o Esto (no) es una conclusión… 1 …pero Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia septentrional son un texto de la categoría de la Divina Commedia. 2 Sensus litteralis, o de la necesidad de una relectura atenta del texto. 3 No al cuius regio, eius religio, o alegato a favor de otra edición de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia septentrional, manifiesto de la tolerancia y de la libertad de pensamiento. 4 Epílogo dantesco: las Osas o el sentido de la poesía. 5 Post-scriptum: el Instrumento solar de Sebastián de Münster, o la necesidad de una nueva lectura cosmológica del Persiles.”
Y esto es todo –un índice pormenorizado y poemático, de los que se agradecen--, más la Bibliografía y los Indices onomástico, de ilustraciones y general. Un refinado placer.
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Una de las operaciones más estimulantes de este trabajo es el intento de precisar el “saber posible y probable del lector de la época”, y de ahí la importancia que concede al Tesoro de Covarrubias, el diccionario ejemplar para el siglo de oro hispano. El minucioso traductor a la hora de precisar conceptos y sentidos de cada palabra hace que esa reconstrucción sea muy exaustiva y remite a otras fuentes semi-olvidadas pero de gran valor, como la Philosophia secreta –o Filosofía secreta de la gentilidad— “el tratado español más importante sobre mitología, erudito, desde luego, pero destinado de hecho a la divulgación de conocimientos y a la enseñanza moral, publicado en 1585 por Juan Pérez de Moya, matemático” (p.310). Para el conocimiento de la historia de los godos en el momento, uno de los trasfondos del Persiles, además del De Origine Actibusque Getarium de Jordanes, glosado en la parte decimosexta del libro de Nerlich, recojo un párrafo que es una buena síntesis:
“…toda la historia de la España visigoda era conocida en lo esencial en la época de la redacción del Persiles gracias a numerosos textos históricos en forma de crónicas y cronicones, es decir, de historias que correspondían ya (o preludiaban) los criterios de la historiografía moderna, y ello desde la célebre Historia de regibus Gothorum, Vandalorum et Suevorum de Isidoro de Sevilla a la no menos célebre Historia general de España de Juan de Mariana (con sus dos ediciones que se solapan, la una en latín a partir de 1592, y la otra en español a partir de 1601), obra aprovechada –desde luego—por Covarrubias, pasando por otros muchos textos como la Crónica general de Alfonso el Sabio (1252-1284), impresa por primera vez en 1541, el texto histórico más célebre, así como trabajos más recientes como la Historia de gentium septentrionalium… de Olaf (Olaus) Magnus, publicada en Roma, en 1555, y sobre todo la Historia de omnibus Gothorum Suevorumque regibus de su hermano Johannes Magnus, publicada de forma póstuma por Olaus en Roma, en 1554. Estas dos obras tuvieron un enorme éxito…” (pp.98-99).
Aparte de otras referencias más conocidas, como Alonso López Pinciano para asuntos literarios, o el mismo Erasmo, es interesante el recurso a la obra del jesuita Luis de la Puente, Meditaciones de los Misterios de nuestra Santa Fe, de 1605, o a los mapas de Erhard Etzlaub (1500) o de Abraham Ortelius –del Theatrum Orbis Terrarum, de 1571— para mostrar que “de Escandinavia se sabía todo” (p.151), o el Diccionario Poético Capiosíssimo ”con el que Antonio Pérez Sigler acompaña su traducción-edición de las Metamorfosis de Ovidio, en la edición de Burgos, publicada en 1609” (p.610). Son sólo algunos ejemplos de la riqueza del abordaje al Persiles que plantea Michel Nerlich, a quien, junto con su traductor y editor Jesús Munárriz, agradecemos y felicitamos desde el Archivo de la frontera al mismo tiempo. |