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fecha publicación
20/03/2003

"Hispanos y japoneses en el norte de la Isla de Luzón"

   
   
   
INTRODUCCIÓN.
PERSONAJES.
DESCRIPCIÓN TÉCNICA Y CRONOLÓGICA.
DOCUMENTO.
FORMATO PDF (106ks)
 

INTRODUCCIÓN.
Los primeros contactos entre hispanos y japoneses en el mar de Filipinas fueron --como no-- agresivos, pirático-corsarios, lo normal. Y generaron --como no-- narraciones sobre un nuevo "Otro" de particular interés. En este caso, una carta de Juan Bautista Román al Virrey de México en la que narra una serie de enfrentamientos navales y terrestres con una flotilla japonesa que quería instalarse en el norte de la isla de Luzón, en el Cagayán. El gobernador de Filipinas entonces, Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, escribía a Felipe II en una carta. "Los japoneses --en los textos de la época se dice "japones" y "un japón", en singular-- es la gente más belicosa que hay por acá. Traen artillería y mucha arcabucería y piquería. Usan armas defensivas para el cuerpo. Lo cual todo lo tienen por industria de portugueses, que se lo han mostrado para daño de sus ánimas..." La carta del gobernador Ronquillo es una semana larga anterior a la de Juan Bautista Román, del inicio del verano de 1582, recién incorporada la Corona de Portugal a la Monarquía Católica de Felipe II, que con esa unión aparecía más Católica / Universal que nunca antes.

PERSONAJES.

Los personajes que aparecen en la carta --algunos individualizados, otros no, amplios "colectivos"--, dan gran viveza y verismo al relato:

- El Virrey de México, destinatario de la carta (ojo: glosa / concurso) .
- Juan Bautista Román, autor del texto.
- El Gobernador de Filipinas, Gonzalo Ronquillo de Peñalosa.
- El Capitán Juan Pablo de Carrión --como los dos Virreyes de México Luis de Velasco, el Viejo y el Joven, originarios de Carrión.
- El Capitán Pero Lucas, muerto en los combates.
- El Capitán Luis Vallejo.
- Seis soldados llegados al puerto de Cavite, portadores de los avisos de la expedición de Juan Pablo.
- Los japoneses poblados en el río Cagayán, unos mil.
- Un Marinero superviviente de una nave con socorro de arroz.
- Los sangleyes o chinos, alzados con una nave de socorro enviada de Manila.
- Los Indios de servicio licenciados por Juan Pablo por falta de vituallas.


DESCRIPCIÓN TÉCNICA Y CRONOLÓGICA.

Se ha actualizado el texto, procedente del Archivo de Indias de Sevilla --su signatura AGI, Filipinas, legajo 29, ramo 3, número 62. Carta de Juan Bautista Roman al Virrey de México de 25 de junio de 1582--, y se acopla perfectamente --y explícito, pues habla de algunos "nuevos avisos"-- a lo que denominamos "literatura de avisos". Aunque en otros textos se termina de narrar la acción --favorable al final para los hispanos--, quede así, con ese encanto de lo fragmentario que invita a la participación.


DOCUMENTO.
"Ilustrísimo y excelentísimo señor:

No sé si las cartas que hoy escribe el Gobernador
--con nuevos avisos-- llegarán a tiempo que puedan ir en esta nao,
la cual viene a despachar a este puerto de Cavite.
Y --así-- quiero dar noticia a vuestra excelencia de lo que pasa.

Y es que ayer tarde --día de San Juan-- llegaron seis soldados
que habían ido con el Capitán Juan Pablo de Carrión
contra los japoneses que están poblados en el río de Cagayán.

Y dicen que Juan Pablo salió con su armada
--que era el navío San Yuseppe, y la Galera Capitana y 5 fragatas--
del pueblo de Bigan --que es en Ilocos--
habrá 35 días, la vuelta de Cagayán.

Y --en saliendo-- topó un navío de corsarios chinos
y lo rindió fácilmente.
Y metió dentro de él 16 soldados y siguió su viaje.

Y en doblando el cabo del Borgador --que es cerca de Cagayán--,
una mañana con tiempo bonancible, al amanecer,
se hallaron junto a un navío japonés.

Al cual acometió Juan Pablo con la Galera Capitana
y le arrojó con la artillería el árbol mayor
y mataron alguna gente.

Los japoneses echaron un garfio a la galera
y se arrojaron 200 hombres en ella con picas y coracinas,
y quedaron 60 arcabuceros tirando a nuestra gente.

Y --en fin-- les Enemigos rindieron la galera hasta el palo mayor.
Y allí nuestra gente lo hizo tan bien --en la necesidad extrema--
que hicieron retirar a los japoneses hasta su navío.

Los cuales quitaron el garfio
y dieron la vela del trinquete que les había quedado.

En este tiempo los barloó el navío San Yusepe,
y con la artillería y fortaleza del navío vencieron a los japoneses.

Los cuales pelearon valientemente hasta quedar en 18,
que --de cansados-- se rindieron.

Murió alguna gente nuestra en la galera,
y entre ellos el Capitán Pero Lucas --como buen soldado-- peleando.

Con esto, el Capitán Juan Pablo entró en el río Cagayán arriba
y halló en la entrada un fuerte y 11 navíos japoneses.

Él pasó por la costa de enfrente,
porque la boca del río tiene una legua de travesía.

El navío San Yusepe iba a entrar en el río
y quiso la mala fortuna que unos soldados nuestros
--que iban en una fragatilla-- dieran voces al Capitán diciéndole:

-- ¡Vuelva, vuelva a Manila, que toda la armada se vuelve!
Porque hay mil japoneses en el río y mucha artillería,
y somos pocos.

Con lo cual, el Capitán Luis Vallejo hizo dar el bordo a la mar.
Y --aunque Juan Pablo tiró una pieza de artillería-- no entró
--o no pudo ya entrar-- y anduvo dando vueltas por allí.

A la mañana, surgió en un bajo.
Donde sobrevinieron tales tiempos
que rompió tres cables --de cuatro que llevaba--
y hubo de levarse.

Y envió estos 6 soldados en una fragatilla
a ver si había agua en una isleta, de que tenían necesidad.
Los cuales anduvieron perdidos en ella sin hallar agua,
y cuando volvieron donde había quedado la nao no la hallaron.

Y toparon con unos Indios
--de los que iban en la galera de Juan Pablo--,
de los cuales supo que Juan Pablo
había subido por el río dos leguas
y fortificádose en un estero con la galera,
que se había abierto toda cuando embistió con el japonés.

Y que despidió los Indios de servicio
por no tener mantenimientos --que se perdieron en la galera.
Y los más, venían en San Yusepe.

Y que allí les iban los japoneses a dar asaltos
con 18 champanes --que son como esquifes.
Y se defendían bien, aunque no tenían sino 60 soldados
--con la gente de mar-- y los Enemigos son mil hombres,
gente valiente e industriosa.

"Con estas nuevas vinieron los 6 soldados.
Y en el camino toparon con un marinero
que se había escapado de un navío sangley
que salió de aquí con arroz de socorro para Juan Pablo.

Y dice que los sangleyes se alzaron con él a medianoche
y mataron 10 soldados que iban en él de escolta,
que no tuvieron centinela.

Y éste se escapó a nado
sobre una lanza que le arrojaron desde el navío.

"Yo vine también a detener a algunos pasajeros
--que se iban en esta nao--, porque en esta isla no hay gente
y han de ir cien soldados de socorro luego.

Aunque en terrible tiempo,
yo seré uno de ellos si el Gobernador me da licencia.

Estos Enemigos
--que tan de verdad han remanecido-- es gente belicosa.
Y si vuestra excelencia
no provee en esta nao y la mura de mil soldados,
poca cuenta se puede hacer en estas Islas.

Vuestra excelencia con mucha prudencia provea
lo que más convenga al servicio de su majestad,
pues no tenemos otro recurso
sino la merced que vuestra excelencia nos mande hacer.

El Gobernador estaba dispuesto a enviar socorro a Maluco
--que era negocio tan importante--
y con estos sucesos no podrá hacerlo
porque no quedan en esta Isla 70 hombres que manejen armas.

"Guarde nuestro señor
la ilustrísima y excelentísima persona de vuestra excelencia
y su Estado acreciente
como los servidores y criados de vuestra excelencia deseamos.

De Cavite, 25 de junio de 1582.

Ilustrísimo y excelentísimo señor,
beso las manos a vuestra excelencia,
su criado Juan Bautista Román."

 

FIN

(Versión Emilio Sola)

   
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