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(1ª parte)
Nápoles. A Su Majestad
El marqués de Mondejar
a 20 de octubre de 1577.
Recibida a 22 de noviembre.
Responde a lo que se le refirió (1),
a 26 de julio y 11 de septiembre.
Si no es en el primer capítulo,
que trata de la correspondencia de Aurelio,
se pondrá lo demás en Consejo de Estado.
A los 16 del presente,
recibí 5 cartas de Vuestra Majestad,
una de primero, tres del día 11, y una del día
21 de septiembre;
y los duplicados de tres cartas del 26 de julio,
que traía el correo, y que se habían extraviado
en la costa de Francia.
A la de primero y a la del 21 de septiembre responderé en
otra carta aparte,
y a las demás le satisfaré en ésta
(2).
Aurelio de Santa Cruz ha tenido harta gana de pasar
a esa Corte (3),
al negocio al que vino.
Yo le he entretenido lo mejor que he podido,
diciéndole que el marqués de Santa Cruz
ha de ir brevemente a España,
y que irá con él con menor trabajo y mayor
comodidad.
Creo que
si cuando el Marqués de Santa Cruz parta con las
galeras,
no le (4) dejo pasar con él,
se le hará muy de mal,
y avisará de ello a Constantinopla,
lo cuál tengo por inconveniente.
Y a mi parecer sería mejor que él fuese
a esa Corte
con esperanza de que habrá (5) efecto
el negocio a que vino,
y que allá le mandase Vuestra Majestad entretener
hasta que se vea en lo que para (6)el
negocio de Marellano (7).
Que (8) detenerle aquí tanto
que desconfíe del negocio a que vino
y desengañe (9) a quién
le envió no
será bien (10).
Pero no embargante (11) esto,
procuraré buenamente de detenerle
si pudiere hacerlo sin exasperarle.
Las cartas originales
que el dicho Aurelio de Santa Cruz trae,
tuve en mi poder, y las hice traducir para enviar a Vuestra
Majestad.
Y aunque por error se dejó de enviar copia de
una de ellas
y se enviaron dos copias de la otra
se cayó en ello.
Y con los correos que despaché a primero y a veinte
de septiembre (12) envié la
copia que faltaba.
El tomar al dicho Aurelio los originales
sentiríalo(13) mucho.
Y habiéndome yo certificado que son de Mehemet
Baxa
y que la traducción de ellas es verdadera,
sería a mi parecer de poco efecto retomárselas
si no fuese cuando Vuestra Majestad se resolviese en
que no pasase a esa Corte,
diciéndole que las tomaba para enviarlas,
de (14) que también creo
que le pesaría (15).
Los venecianos,
como he escrito a Vuestra Majestad,
restituyeron el bergantín y turcos y ropa (16) que
habían tomado,
lo cual no hicieron
si no se les diera la sofrenada que se les dio.
Aunque es muy justo conservarles y regalarles (17),
como he hecho en todo lo que se ha ofrecido,
y lo haré en todo lo que pudiere hacerlo sin inconveniente,
es muy necesario que tengan entendido que no se les ha
de dar lugar a ningún desacato ni insolencia,
pues [son] gente de calidad (18)que
cuando pensasen que [tuvieran] licencia (19)para
esto,
harían muchas
de las que no pudiesen ni debiesen disimulárseles
(20).
Y creo que con lo que en este negocio se ha hecho,
del cual se ha salido muy bien y con mucha autoridad,
se les pondrá algún freno (21).
Tengo (22) [que ellos tienen como]
pretensión
muy voluntaria (23)y sin ningún
fundamento
el quererse hacer señores tan absolutos del mar
Adriático
que los demás no puedan hacer guerra en él
a los infieles y enemigos,
y tomar la protección y defensa de sus causas.
Conviene, a mi juicio, mucho
que entiendan que lo que algunas veces ha mandado Vuestra
Majestad,
a contemplación suya (24),
acerca de restituirles navíos y ropa (25) tomada
en el dicho mar a los enemigos,
[es un acto de] mera gracia,
moviéndose (26) Vuestra Majestad
por su benignidad y por otras causas,
y no por tener ellos dominio ni jurisdicción alguna
en el dicho mar,
siendo como es de derecho común según lo
divino y humano.
Kenneth L. Clewett, Aida Borrallo Leal, Carlos
Muñoz
Pozo
Estudiantes de Historia Moderna Universal de la Universidad
de Alcalá
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