AGS Estado,
legajo 1031, doc. 98.
1540, 20 de mayo, Otranto. Baltasar de Navarrete al virrey de Nápoles.
"Las nuevas que trajo el capellán de Machín
de Monguía
de Constantinopla".
"Porque tiene que nunca el Turco
de ella (Constantinopla) lo deje venir
si el rey de Francia no enviase otro embajador
--que tiene a los genízaros que siempre andan con él
y le hacen la guardia--,
que hablando sobre estos cautivos
que están en aquella cárcel perpetua, que son del Turco,
le dijo el Embajador (Rincón) a este Prete
que cuando se quisiese sacar alguno
que siempre que se fuese aquel Guardián que los tiene
y le diesen 50 o 60 ducados,
que el que los tiene en guardia da aviso que es muerto,
y sácalo envuelto en una esclavina
y échalo fuera de la Presonia.
Que así él había hecho soltar dos Venecianos
que el Turco no los diera por ninguna manera.
Y nuestro señor la ilustrísima y excelentísima persona
de vuestra Escelencia guarde y prospere con acrecentamiento de mayor
estado como sus criados y servidores deseamos.
Deste Castillo de Otranto a 20 de mayo 1540.
De vuestra Excelencia criado, Baltasar de Navarrete."
AGS Estado, legajo 1031. Doc.
99.
1540, 20 de mayo, Otranto.
"Copia de ciertos capítulos de una carta
que escribió Baltasar de Navarrete al Virrey de
Nápoles... Es Vice-castellano de Otranto".
(Nota cortesana: "En lo que escribe el visorrey, no hay otra cosa".)
" Ha cuatro días que vino acá, en
Otranto,
un español Prete que era capellán de Machin de Monguía,
que ha 45 días que es partido de Constantinopla;
que fue tomado en Castilnovo
y se ha rescatado por 40 ducados.
Va a Nuestra Señora de Loreto
y de allí me ha dicho que se va a Roma.
Díceme que al tiempo que de allá se partió
que el Turco tenía en orden 35 galeras,
y que se decía que las 10 iban a acompañar unas naves allá dentro,
y que 5 de las otras se decía que habían de venir a Argel,
que enviaba Barbarroja por sus entradas.
Y las otras 10 venían por la guardia del Canal.
" Dice que yendo a demandar limosna al Embajador de Francia,
que se llama Rincón
--porque a todos los españoles hacía muchas limosnas--,
tomó conversación con él;
de manera que, sabiendo que era clérigo,
le rogó que le viniese a decir misa algunas veces.
Y que habiendo comido con él un día
lo llamó y le dijo:
--Padre, ¿habéis entendido vos a qué sea venido
este capitán Vergara?
Y que le respondió que no.
Y que entonces le suplicó que le dijese qué sabía
su señoría.
Y él respondió:
--Padre, maravíllome que vos no lo hayáis
entendido,
porque entre estos españoles cautivos no se habla otra cosa
sino que es venido acá un capitán Vergara de parte de su
majestad
a concluir con Barbarroja estos tratos en que han andado.
Mas yo os digo, de verdad, que yo sirvo al rey de Francia
y le tengo de servir muy lealmente.
Mas no dejará de pesarme y dolerme, lo uno porque soy cristiano
y lo otro español;
y, en fin, me pesa que mi nación sea engañada.
Y en este caso yo estoy loco en ver esto,
que hay dos cosas en ello.
Lo uno, que a este Barbarroja el Emperador
le de crédito en sus cosas,
porque es un can que no tiene fe ni ley,
sino mal entremetido de mil males y traiciones.
Y la causa que me hace creer que le dan alguna fe
es por lo que he visto que le han enviado
con una galera con Juan Gallego, doce arraeces
que ¡mira cuántos males hacen a los cristianos
después que acá son venidos,
y cuan mal tratamiento hacen a los cautivos!
Y cada uno de estos ha ofrecido al Turco de hacer grandes cosas
por lo que han visto allá, y le imponen en mil cosas
que él estaba bienquisto de ellas.
De la otra parte,
sé que ninguna cosa este Barbarroja
contrata con estos del Emperador
que no sea con voluntad del Turco,
según lo que vemos que entre todos los cautivos
se habla de la venida de éste y de cómo está en
su casa.
Yo creo que si no fuese con voluntad del Turco
que este no osaría hablar estas cosas tan descubiertamente.
" Este Prete le dijo:
--Señor, ¿creéis que armará este verano el
Turco?
Y le respondió:
--Las cosas del Turco, ya vos veis cuán ocultas van.
Y el armar suyo puédelo hacer tan brevemente
que --siempre que quiere-- en 20 días
se pone en orden de armar estas 150 velas que aquí tiene;
porque dice que las tiene en el agua
porque para las 40 él tiene esclavos en los baños para
armarlas,
para el resto está en cada tierra la gente que ha de dar,
que en 10 días hace venir la gente en Constantinopla.
Del resto, ya vos sabéis cuan bien proveído está.
De manera que no se le puede tomar
sino por los grandes proveimientos que tiene:
siempre que quiere es en orden.
Porque a este Turco,
así como los otros príncipes se arruinan haciendo armada,
así le es a él grangería hacerla.
Porque si despende 100.000
le dan 150.000 los judíos y cristianos de su señorío.
Mas yo dudo que --cuando no nos catemos--
haberlos de oír decir que habrán arruinado alguna tierra,
y han de traer más cristianos que trajeron de Castilnovo.
" Y hame dicho este Prete
que ninguna cosa ha visto poner en orden
sino dos mahonas grandes;
y que por esto tiene él sospecha
que quieren traer artillería grande en alguna parte,
porque con ellas se suele llevar.
" Hame dicho más; que el Vergara ya es venido,
según él allá entendió decir
de unos cautivos de Barbarroja en una nao.
Y que Barbarroja había librado 14 espalderes de su galera
y que cada año suele librar los espalderes que vienen por antiguedad,
que siempre los más viejos son espalderes,
y así los viene librando.
" Hame dicho más este Prete;
que este Rincón,
que es embajador del rey de Francia,
tiene mucho crédito en Turquía, así con turcos como
con todos.
Y que tiene buena casa y hace plato,
y que van a comer con él.
Y que el rey de Francia le da 10 ducados cada día,
y el Turco le hace dar 8.
Y que es tan barato allá el vivir, que con un aspro
--que son cuatro torneses--
come un hombre bien de pan y vino y carne.
Y que este embajador está malcontento
porque teme que nunca el Turco de allá lo dejará venir
si el rey de Francia no enviase otro embajador.
Que tiene a dos genízaros que siempre andan con él,
que le hacen la guarda.
Y que hablando en aquellos cautivos
que están en aquella cárcel perpetua, que son del Turco,
le dijo el Embajador a este Prete
que cuando se quisiese sacar alguno
que siempre que se fuese a aquel guardián que los tiene
y le diesen 50 o 60 ducados,
que el que los tiene en guarda da aviso que es muerto
y sácalo envuelto en una esclavina y échalo fuera de la
Presonia.
Que así él había hecho soltar dos venecianos
que el Turco no los diera por ninguna manera."
FIN.
(Versión Emilio Sola)
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